LA EPIDERMIS
Es la capa superficial de la piel, está en contacto con el exterior. Sus funciones son sobre todo de barrera contra agentes externos (microorganismos) y contra pérdida de humedad.
La epidermis tiene varias capas. Todas ellas están formadas por el mismo tipo de células pero en distinto momento de su desarrollo. Cada capa tiene una o más células de grosor, dependiendo de la zona corporal.
Las células más abundantes son las llamadas queratinocitos, pero cuenta además, aunque en menor cantidad, con otros tipos de células especializadas, que forman parte del sistema inmunitario.
Se apoya en una membrana que se llama “membrana basal” que la une a la siguiente capa (dermis) y permite el paso de determinadas moléculas entre las dos.
La vida de una célula:
Los queratinocitos nacen en la capa más profunda de la epidermis (estrato basal) y migran gradualmente hacia la superficie para sustituir a las células que se desprenden. Durante este viaje las células se aplanan progresivamente, producen una sustancia llamada queratina que les da dureza (estrato espinoso) y más tarde otra llamada queratohielina, proteínas y enzimas (estrato granular) que ayudan a crear cúmulos de queratina que juegan un papel importante en la función de barrera. Cuando llegan a la superficie (estrato córneo) son planas y forman una cubierta insoluble recubierta de una película grasa (hidroxiceramida) que hace de pegamento entre las células e impermeabiliza la piel, evitando además que pierda agua.
Las células van avanzando a través de los estratos a distinta velocidad. La velocidad con la que ascienden depende, entre otros factores, de la descamación. Si hay un estímulo externo que hace que las primeras capas de la piel se pierdan, otras células empiezan a dividirse con mayor rapidez en las capas más profundas de la epidermis. Según ascienden se van diferenciando, pierden el núcleo y aparecen granulaciones y vesículas, cambiando sobre todo su composición proteica. La proteína fundamental que se sintetiza es la queratina que va aumentando en porcentaje a medida que las células van ascendiendo hasta llegar al estrato córneo.
La queratina son fibrillas que se van asociando unas con otras dando lugar a los protofilamentos que, a su vez dan lugar a las protofibrillas. Las fibrillas de queratina se forman ya desde el estrato basal. Son pequeñas y poco resistentes. A medida que nos acercamos al estrato córneo, van aumentando de tamaño y el diámetro de las fibrillas se hace mayor.
Los estratos de la epidermis:
−Estrato basal o germinativo: es el más profundo. Se asienta sobre la dermis. Está formado por células epiteliales de forma más o menos cilíndrica y es donde nacen las células que luego se van a ir desplazando hacia los estratos superiores. En esta capa hay una intensa actividad mitótica y los melanocitos aparecen intercalados.
−Estrato espinoso: se llama así porque a los queratinocitos les salen una especie de piquitos, para mantenerse juntos, como si fuera velcro. Caracterizado por una serie de células más o menos cuboidales que según van ascendiendo, se van aplanando.
−Estrato granuloso: presenta un espesor pequeño, 1 ó 2 capas de células, con forma rómbica. A este nivel ya comienzan a morirse las células, rompiéndose la membrana y vertiendo su contenido al exterior.
−Estrato lúcido: formado por una sola capa de células sin núcleo que contienen una sustancia llamada
helidina, que es oleosa.
−Estrato corneo: es la capa más superficial. Está formado por células endurecidas llamadas córneas. Son células muertas y planas apiladas unas sobre otras (20-30 capas de células). Contienen una gran cantidad de queratina, formando una fuerte membrana. El estrato córneo se ve modificado cuando disminuye la cantidad de lípidos, es entonces cuando se reseca y se vuelve más vulnerable. Hay dos zonas diferenciadas dentro de este estrato: una más superficial formada por células más separadas que se van a ir perdiendo dando lugar a la descamación; y otra zona cercana al estrato lúcido formada por células más fuertemente pegadas.
En la epidermis la piel tiene el aspecto de una pared de ladrillos (queratinocitos) y cemento (lípidos -o grasas- y proteínas). Las proteínas se desnaturalizan y dan lugar a lo que se llama Factor Natural de
Hidratación (FNH) en el interior de las células que las hace capaces de retener gran cantidad de agua,
haciendo que la piel esté hidratada, elástica y flexible. En este estrato, las células están en contacto con el exterior y se descaman constantemente. Los espacios entre las células son permeables al sudor y al sebo. El proceso de queratinización se llama “ciclo celular” y en la epidermis dura entre 26 y 42 días. Las perturbaciones de este proceso pueden dar lugar a la acumulación de queratinocitos parcialmente descamados (piel seca), o pueden acortar en demasía el ciclo, lo que da como resultado erupciones cutáneas y descamación.
Además hay en la epidermis otros tres tipos de células: unas con función defensiva que son capaces de activar una defensa inmunitaria si la piel se ve atacada por agentes patógenos (células de Langerhans), otras que protegen contra la radiación solar y destruyen a los radicales libres (melanocitos) y otras que responden al tacto (células de Merkel).
En su función de defensa es ayudada por las secreciones glandulares y el pelaje. La epidermis está cubierta por la llamada “emulsión epicutánea”, una mezcla de sudor y lípidos que la protege de la evaporación, y por una capa gaseosa (el equivalente de lo que sería la atmósfera terrestre) que sirve para crear un microclima individual donde el aire es más caliente, más húmedo y con mayor concentración de CO2 que la atmósfera.
Qué tipo de ayuda necesita la epidermis
El ciclo celular tiende a alargarse con la edad, de modo que las células de la capa superior son más viejas y pueden estar dañadas. Esto da lugar a una cicatrización más lenta y a una piel de aspecto apagado y sin vida. También el FNH tiende a disminuir con la edad.
Para mantener el buen estado de la epidermis es necesario mantenerla limpia para impedir la acumulación de toxinas, de suciedad exterior, y de células muertas. Esto permitirá que realice correctamente sus funciones de secreción glandular y de excreción de desechos, y favorecerá la absorción de los nutrientes que les aportemos por vía externa. Los productos que usemos para ello no deben dañar el FNH, porque actúa como cemento entre las células y mantiene su buen estado.
Para mantener o mejorar el estado del FNH y el buen estado de las células necesitaremos productos que favorezcan y mantengan la hidratación de la piel evitando la evaporación de agua. Las cremas y lociones hidratantes contienen por lo general una fase acuosa y también una grasa (aceites), cumpliendo ambas funciones. Más adelante veremos las características de los distintos aceites y cual puede ayudar mejor según sea el estado de la piel. También serán útiles los extractos que promuevan la regeneración de las células.
MEMBRANA BASAL
Es una membrana plasmática enrollada que presenta una gran superficie. Se encuentra entre la dermis y la epidermis permite el intercambio de nutrientes entre ambas, ya que en la epidermis no hay riego sanguíneo, y evita el desplazamiento de las 2 capas.

